Libertad de imprenta en España

04.02.2018

En tiempos de Carlos III los papeles periódicos pasaban al llamado "juez de Imprenta" y al censor. Carlos IV mandó que cesaran todos los periódicos, menos el Diario de Madrid, de pérdidas y hallazgos. Era en 1791.

La Revolución francesa inspiraba terror. Cuando España entró en el agitado período de la guerra de la Independencia y de las luchas por el establecimiento del sistema de Gobierno constitucional, siguieron las disposiciones referentes a todo papel impreso las vicisitudes de aquel sistema. Así, las Cortes de Cádiz, el 10 de noviembre de 1810, decretan la supresión de la censura previa, salvo para lo religioso, y establecen la libertad de imprenta, con la precaución de que se hiciese constar el autor o editor, a los efectos de exigirles la responsabilidad en que incurriesen.

Otro decreto de esas mismas Cortes inaugura el régimen de la publicación de periódicos, sin más requisito que el aviso previo. El titulado delito de imprenta se parangonaba con el de opinión, cuyo conocimiento se encomendó después a la opinión misma, es decir, al Jurado