Imprentas catalanas y la Guerra de la Independencia

10.02.2018

La famosa imprenta barcelones que fundó Juan Jolis en 1603, a principios del siglo XIX era propiedad de Tecla Pla, y administrada por Vicente Verdaguer, quien tenía una hija, llamada Francisca; sintió ésta tal vocación por el oficio de cajista que llegó a ser superior al oficial más listo y entendido. Cuando las tropas napoleónicas invadieron Catalunya se creó en Lleida, el 18 de julio de 1988, la Junta Suprema de Defensa de Catalunya, que tuvo la necesidad de una imprenta volante, habiéndose ofrecido espontáneamente Francisca Verdaguer para ejercer en ella de cajista e impresora.

Al entrar los franceses en Tarragona, Francisca se encontraba en esta desventurada ciudad y suerte tuvo que respetaron su vida y no sufriera otra pena que la de obligarla a componer a su gusto un parte oficial que le sorprendieron y tenía compuesto redactado en sentido contrario. Más tarde se vio obligada a emigar a Mallorca, donde conoció al que en breve fuera su esposo, José Bocabella, inteligente impresor que fue regente de la imprenta del Diario de Barcelona, y más tarde, de la casa de la Viuda de Pla. Esta mujer no tuvo hijos, e instituyó herederos suyos a la hija y yerno, respectivamente, de Vicente Verdaguer; así, la ilustre cajista Francisca Verdaguer y José Bocabella fueron los primeros herederos de Tecla, viuda de Pla, la casa centenaria tan conocida en Barcelona, que aún conserva un trofeo, casi heroico, de la figura de Francisca Verdaguer, las cajas de imprenta volante de la guerra de la Independencia