Encuadernación en piel humana

07.02.2018

Durante una recepción mundana, Flammarion pronunció frases de admiración al ser presentado a una señora cuyos hombros y espalda eran de excepcional belleza. No imaginaba el astrónomo, ciertamente, que este acto de galantería causaría un hecho sin precedentes.

Un día, el célebre hombre de ciencia, supo que la hermosa dama había muerto, dejándole en el testamento la piel de su espalda para que encuadernara el primer ejemplar de su próximo libro.

Conmovido Flammarion, respetó la disposición de la difunta, y el primer ejemplar de La Tierra y el Cielo fue encuadernado con la piel de la señora. En la tapa, el astrónomo hizo grabar en letras de oro estas palabras: "Recuerdo de una muerta".