El componedor y su evolución

14.02.2018

Como la máquina de imprimir, el componedor era, en su origen, un artefacto tosco, y hasta mucho después de la invención de los tipos móviles no adquirió su forma actual, sencilla, exacta y capaz de adaptarse a todas las medidas. Este antiguo componedor puede verse en un grabado de madera que representa la Danza macabra, impreso en el año 1486. Se desconoce quién fue el primer impresor que se sirvió del componedor. Lo mal justificado de las líneas y lo irregular de su espaciado hacen suponer que los primeros tipógrafos tomaban el tipo de la caja y lo colocaban directamente en una imperfecta galera.

Un siglo después de inventada la imprenta ya existía el componedor de madera en el establecimiento de Plantín. Éste, llamado el rey de los impresores, que sí se cuidó de perfeccionar y de crear elegantes tipos, no se cuidó del componedor, que continuó durante mucho tiempo siendo de madera, con un tope fijo. Fue en 1796 cuando un modesto tipógrafo de Lyón, llamado Humberto Rey, inventó el actual componedor de hierro, con su corredera móvil, que le permite adaptarse a todas las medidas. El componedor, fabricado por un herrero siguiendo las instrucciones de Rey, se puso por primera vez a la venta en la ciudad francesa de Lyón el día 5 de diciembre del año 1796.