Bautismo de un aprendiz de tipógrafo

17.02.2018

En la bella capital suiza situada a orillas del lago Lemán, Montreux, y en cuyo contorno se encuentra el famoso castillo de Chillón, existe una costumbre pintoresca y divertida, que es la ceremonia de ingreso en la simpática cofradía de los tipógrafos de la citada localidad. Es ésta una especie de "bautismo" profano, administrado por sus compañeros, al aprendiz que termina los exámenes profesionales. Se le consigna "caballero del componedor y del tamborilete" según un rito ancestral, en el curso de una ceremonia muy divertida para los asistentes, aunque algo menos para el "bautizado". En ella, el nuevo tipógrafo es sujetado por los brazos de sus compañeros; entonces el maetrso de ceremonias vierte agua sobre su frente, mientras pronuncia unas frases adecuadas al acto; seguidamente se le introduce vestido en una cuba llena de agua, llenándola hasta colmarla con algunos cubos más. Cuando sale de recibir el chapuzón se le entrega el diploma en pergamino de su nueva categoría, firmado por todos los asistentes.