Inventores e innovadores en la Imprenta

Gutenberg

La imprenta

Juan Gensfleiches W. Gudenberg, hijo de nobles antecesores, nació en Maguncia (Alemania) en el año 1397. A temprana edad tuvo que emigrar de su ciudad con su familia debido a un levantamiento popular ocurrido en dicha ciudad, posiblemente fue allá por el año 1430 en que Juan Gensfleiches tuvo que cambiar su apellido por el de Gutenberg para poder pasar más desapercibido de sus perseguidores en el exilio. Trabajó durante algún tiempo en Estrasburgo como estampador de láminas y grabador de espejos, pero siempre con su imaginación puesta en la creación de un nuevo arte para producir libros, que fuese más práctico y rápido que la copia de manuscritos en los escritorios. Este arte era la imprenta muy modesta en sus primeros ensayos, pero luego tan perfecta como lo hizo Gutenberg al estampar la Biblia en su prensa.


Carlos Stanhope

La prensa tipográfica

Carlos Stanhope, inventor de la prensa tipográfica, fue un célebre químico inglés nacido en 1753. Adquirió prontamente una vasta nombradía por sus conocimientos en las ciencias físicas y matemáticas. En 1809 inventó una prensa que lleva su nombre y en la que imprimió una obra de Física escrita por él mismo. La prensa Stanhope, construída de hierro y de manejo mucho más fácil que las neoplantianas de madera, tiene un gran valor histórico porque señala en el proceso de la imprenta un notable avance. En realidad fue el lazo de unión entre la prensa histórica primitiva y las primeras máquinas tipográficas.

Cuando la prensa Stanhope se introdujo en París fue mirada con recelo por muchos impresores, pero muy pronto apreciaron prácticamente las enormes ventajas del nuevo modelo, desalojando en todas partes a las prensas de madera por el mayor rendimiento que alcanzaban y por su pulcritud en la impresión. Además de esta prensa, Carlos Stanhope inventó algunas variaciones en el primitivo procedimiento de la estereotipia. Murió el 11 de septiembre de 1816, a los sesenta y tres años.


Federico Koenig

Máquina de imprimir

Federico Koenig, hijo de un rico labrador alemán, nació el día 17 de abril de 1974, en Eisleben, una de las ciudades más antiguas de Prusia, patria también de Martin Lutero, célebre iniciador de la reforma protestante.

Koenig, en colaboración con su compatriota Bauer, de Stuttgart, inventó en 1811 la primera máquina de imprimit a vapor, en la que la impresión plana se sustituía por la estampación sobre cilindro. Al cabo de tres años de esfuerzos y de haber logrado vencer no pocas dificultades, el 29 de noviembre de 1814 apareció el primer número de The Thimes impreso con la nueva máquina que tiaraba mil cien ejemplares por hora. No se detuvieron Koenig y Bauer en sus modificaciones; y así, pocos años más tarde, construyeron una máquina de dos cilindros y en 1816 otra de retiración que imprimía simultáneamente los pliegos por ambas caras. Sus sucesores, establecidos en Wuerzburg (Alemania) aún figuran en primera línea en lo referente a la construcción de las grandes máquinas rotativas para la prensa.

Andrés Federico Bauer

Máquina de imprimir

Este mecánico alemán nacio en Stuttgart el 18 de agosto de 1783. Estudió matemáticas en Tubinga, pasando después a Inglaterra donde conoce al inventor Federico Koenig. Gracias al talento y precisión con que Bauer ejecutaba los planos, ambos se dedicaron a perfeccionar las máquinas de imprimir, tendiendo a darles mayor rapidez en la tirada, imprimiéndose por primera vez el diario The Time en una de aquellas máquinas movidas a vapor, en la noche del 28 al 29 de noviembre de 1814.

En 1818 establecieron juntos en Oberzeld, próximo a Wurzburgo, una fábrica de máquinas que alcanzó gran prosperidad. En 1847 construyó Bauer una máquina rápida a cuádruple efecto, capaz de imprimir seiscientos ejemplares hora, para cuyo funcionamiento fue empleado por primera vez el movimiento circular. A lo largo del siglo XIX y más aun en el siglo XX surgieron muchas marcas de máquinas de imprimir ya perfeccionadas, pudiéndose decir que todas ellas estaban basadas en las que inventaron Koenig y Bauer

Ricardo Marco Hoe

Innovador

Ricardo Marco Hoe será siempre recordado con gran honor en la historia de la mecánica aplicada al arte gráfico como autor de muchas innovaciones en la construcción de máquinas de imprimir, y, sobre todo, como inventor de la máquina rotativa, genial creación con la célebre máquina "Elair" a diez cilindros, que con el uso de la estereotipia cilíndrica y el papel contínuo, imprimiendo cuarenta resmas en una hora, contribuyó de un modo incomparable a la multiplicación del periódico cotidiano, a la difusión del impreso político. Nacido en Nueva York el 12 de septiembre de 1812, murió en Florencia el 7 de junio de 1886.


L. Senefelder

Inventor de la litografía

Luis Senefelder, nació en Praga el 16 de noviembre de 1771. En su juventud ensayó innumerables medios para salir de la pobreza: fue cómico, autor dramático y literato, de ahí que habiendo escrito una obra que deseaba ver impresa le vino la idea de estudiar el modo de hacer la impresión por un procedimiento que resultara más económico y fácil que la tipografía. Estando ensayando una tinta química de su invención para aplicarla sobre una piedra especial que había pulimentado con piedra pómez, su madre le pidió hiciese un apunte de la ropa que iba a entregar a la lavandera, y no teniendo a mano escribió la nota con la tinta de su invención sobre la piedra que tenía preparada. Al día siguiente observó que aquella nota no podía borrarse, llevándole a pensar en pasar agua fuerte sobre lo escrito. Notó la desaparición del color, pero no de la huella, del relieve dejado.

La escritura directa sobre la piedra quedó claro que sacaba las letras al revés en la impresión posterior, entonces ideó el transporte, o sea, escribir sobre un papel preparado al efecto, y, colocado sobra la piedra, pasar su contenido a ella. Para esto inventó un baño especial en el papel, y una tinta compuesta de cera, laca, sebo, almáciga, jabón y negro de humo. El resultado fue maravilloso. la litografía acababa de inventarse. 


Cutier Sant - El sello de caucho

El impresor Cutier Sant es el inventor del sello de caucho. Lo hace en el año 1860; antes, en sus intentos para completar su idea, empleó la pasta de los rodillos para el mismo fin, no dándole el fin apetecido siguió investigando hasta dar con el caucho.

K. Archer

La perforadora

El 24 de enero de 1854 se inscribió la patente de la primera máquina de perforar, que fue inventada por un irlandés llamado Archer. Durante cuatro años estuvo perfeccionando su invento, invirtiendo en estas pruebas todo su capital, hasta que al fin vio coronados sus prolijos esfuerzos por el éxito más lisonjero. Presentó su invento al Gobierno inglés, el cual le ofreció una cantidad para el inventor tan ridícula que fue rechazada. Más tarde tuvo ocasión de presentarlo a una comisión del Parlamento inglés, la cual, haciéndose cargo de los esfuerzos y capital invertido por Archer hasta lograr el resultado apetecido, consiguió le fuera comprada la patente por unas 100.000 pesetas de la época. De esta manera logró ver premiado sus esfuerzos y las Artes Gráficas una máquina que de tanta utilidad había de serle en el transcurso de los años.



Ottmar Mergenthaler

La linotipia

En el año 1872, procedente de Alemania, llegó a Washington, su tierra natal, un joven de oficio relojero que contaba dieciocho años de edad. Su nombre Ottmar Mergenthaler el cual, tiempo después de su llegada a dicha capital, logró el cargo de relojero del Gobierno.

Su gran habilidad en la mecánica le hacía pensar en obras más ambiciosas, y esta ambición le llevó a la ciudad de Baltimore donde un pariente suyo tenía un taller donde se hacían toda clase de trabajos mecánicos de alta precisión.

Una de las personas que frecuentaban este taller era un experto tipógrafo, llamado James Clephane, que es en realidad a quien se debe principalmente la invención de la linotipia. El exceso de trabajo que se realizaba en su imprenta, a base de composición, le hacía pensar en una ingeniosa máquina que le ayudase a realizar su labor. Cuando conoció al joven Mergenthaler, su mente estaba obsesionada con esa idea.

La idea de James era una máquina parecida a la de escribir (recientemente inventada) que estampase las letras en una hoja de cartón para, posteriormente, verter una aleación metálica para obtener una plancha con el texto listo para imprimir. La idea no dio el resultado apetecido, y aunque Mergenthaler no sabía nada de la imprenta, animado por Clephane se interesó en el asunto y continuó con sus experimentos, llegando al final tras muchos ensayos lograr la linotipia.

El día 3 de julio de 1886 pudo Ottmar exhibir su complicado artilugio en la sala de prensas del diario The New York Time. Tomás Edison, otro gran inventor, al verla funcionar dijo de ella que era "la octava maravilla del mundo"


Hipólito Marinoni

La rotativa

Fue Marinoni, inventor de la rotativa, un gran impulsor de la imprenta. En su juventud demostró gran afición a la mecánica y a los veintidós años inventó una máquina para estirar el algodón, y poco después otra para doblar diarios. A los veinticinco años, en 1848, construyó, en unión de su patrono un máquina de imprimir llamada de reacción que iba provista de cuatro cilindros. En 1872 asombraba con su máquina rotativa, la que produjo una gran revolución en la imprenta.

Pocos años después ocupaba el cargo de director propietario de Le Petit Journal, uno de los diarios de más circulación en Francia en aquellos días, y ello da una idea del intelecto múltiple de Marinoni.

Había nacido en Livry-Courtry, pequeño pueblo del nordeste de Francia, en el año 1823, y cursó el aprendizaje de mecánico en un modesto taller de su pueblo natal. Murió en París el 7 de enero de 1904.


Eduardo Lambert

La máquina de imprimir

El inventor Eduardo Lambert nació en Oullins (Francia) el 1 de febrero de 1859. Antiguo alumno de la Escuela Central, debuta en la industria instalando refinerías para los talleres de Fives-Lille; luego, invitado a ocuparse del material de imprenta, las máquinas tipográficas le apasionan con afán, poniendo en práctica una tras otra sus atrevidas innovaciones en el dominio de las máquinas de imprimir. Además, estimulado por los consejos de los ingenieros de la fabricación de billetes del Banco de Francia, hace construir en los talleres Alauzet la primera máquina a blanco o cuatro colores, y la presenta en la Exposición de Bruselas de 1897. Siendo ya conocido, funda los talleres que llevan su nombre, y dos años más tarde le es concedida la Cruz de la Legión de Honor, el único gran premio de la sección de máquinas de imprenta en la Exposición Universal de 1900.

Sus máquinas a varios colores, sus retiraciones Elby y las pequeñas máquinas verticales "Monocyclette", por su aspecto nuevo, originan una revolución en el mercado, obteniendo un gran éxito en todos los países. Eduardo Lambert muere en París en 9 de junio de 1933.


Pedro Alazuet

Máquina de imprimir

El 22 de enero de 1881 falleció en París el notable mecánico francés Pedro Alazuet. Hijo de una gran atracción. Años más tarde, y en su afán de progresar, entró en los talleres de máquinas de imnprimir de Normand, donde permaneció hastya 1846, en que, asociado a Guillemann, se estableció por su cuenta y dio a conocer las máquinas tipográficas y litográficas que llevan su nombre, las que en su tiempo fueron las más perfectas que se conocían, gozando hoy todavía de justa fama y renombre. Estudioso y hombre de gran inventiva, introdujo innumerables perfeccionamientos y ventajas en sus máquinas, siendo considerado como uno de los más competentes constructores de máquinas tipográficas. En el año 1865 creó al mercado el sacapliegos de su invención. Alazuet nació en la ciudad de Agnac en 1816.